Negociación y Mediación


En los últimos años, han tenido mucho impulso algunos métodos alternativos de resolución de conflictos basados en la idea de que no siempre una sentencia judicial constituye la mejor solución para los intereses de las partes. 

Sin embargo, en materia de conflictos relacionados con el patrimonio familiar, cada uno tiene que tener la certeza de que el proceso de negociación o mediación no sea la excusa que utiliza la otra parte para burlar sus derechos.

Antes de iniciar un proceso de negociación o mediación, es necesario evaluar los siguientes puntos:

1.- Nivel de acceso a la información de cada uno de los involucrados. Si una de las partes tiene menos información que la otra respecto de la magnitud del patrimonio conyugal, el lugar de su radicación y quiénes son los titulares, está en riesgo de pérdida patrimonial. 

2.- Certeza de que no se van a producir alteraciones patrimoniales. Como paso previo al comienzo de un proceso de negociacion o mediación, es indispensable tener la seguridad de que el tiempo que insuma no va a producir un deterioro de los derechos de alguna de las partes.

Frente a cualquier riesgo de pérdida patrimonial, es necesario adoptar las medidas de protección adecuadas.

I.- LA NEGOCIACIÓN

Lo sepamos o no, todo el tiempo negociamos: en familia, cuando decidimos lo que vamos a comer o nuestras vacaciones; en la vida social, cuando coordinamos un horario o lugar de encuentro y, por supuesto, en cada una de nuestras actividades laborales y profesionales. Cuando una pareja se encuentra en crisis, la negociación es una de las alternativas para superarla, sea volviendo a una situación de normalidad o adoptando los mejores mecanismos para un "buen divorcio". Para que una negociación sea exitosa, es necesario que se base en los siguientes parámetros:

Tiempo
Resguardo
Información
Unidad
Necesidades
Filosofía
Organización

Estos parámetros posibilitarán la clave de un éxito aún mayor: el poder personal. 

¿Quién negocia? En su libro "El cliente negocia, el abogado asesora", Eduardo Cárdenas propone la idea de que toda persona debería encarar la negociación en forma directa con su futuro ex cónyuge.
Sin embargo, en muchos casos, esa negociación directa no permite alterar las características del ejercicio del poder y la información en una pareja determinada y cristaliza la desigualdad ya existente, seguramente en el matrimonio, lo que no resulta conveniente.
El conocimiento que cada parte tiene del otro impide, en muchos casos, encontrar soluciones alternativas, ya que la creatividad de cada parte queda obturada por el estado de ánimo que produce la propia situación de ruptura de la pareja.
Por lo tanto, cada caso concreto debe evaluarse a fin de determinar si la negociación debe ser encarada por las partes en forma directa o por sus respectivos abogados.

II.- LA MEDIACIÓN

Se trata de un mecanismo alternativo para la resolución de conflictos, basado en la intervención de un "tercero neutral", el mediador, cuya función consiste en facilitar el diálogo entre las partes y proponer formas de solución, total o parcial, del conflicto que se presenta.

Algunos autores lo consideran una "forma pacífica de resolución de conflictos", concepto gravemente errado porque haría pensar que la intervención de la Justicia no sería "pacífica" o, lo que es igual, sería una forma "violenta" de resolver conflictos.

Por el contrario, para que una mediación sea exitosa hay que tener en cuenta que las partes no se encuentran obligadas a llegar a un acuerdo y que siempre están en su derecho de obtener una sentencia judicial, lo que, de ninguna manera, los convierte en violentos, agresivos ni mucho menos.

Recién después de comprender que cada uno está en su derecho de acudir a la Justicia, es factible aprovechar los beneficios de la mediación; es decir, el ahorro de tiempo y energías y la posibilidad de encontrar alguna solución que refleje con la mayor exactitud posible los intereses de las partes.

La mediación puede tener lugar ante un mediador no registrado en el Ministerio de Justicia (por ejemplo, un psicólogo). Pero, en la Ciudad de Buenos Aires, donde rige la denominada "mediación obligatoria", cuando es previa a la iniciación de una demanda judicial, es necesario que el mediador sea abogado, que figure en el Registro de Mediadores y que cada parte esté asistida por un abogado en el proceso de mediación.

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