Nuestra Filosofía


Cuando el proyecto y la promesa de matrimonio para toda la vida empieza a fracasar, hay que contestar la gran pregunta: ¿Podemos irnos del matrimonio? ¿Debemos permitir que nuestro cónyuge se vaya?

Para casarse, hacen falta dos. Para un buen divorcio, también.

 

Desde que se instituyó el divorcio, quedó oficialmente reconocido que no siempre lo que se proyecta y promete se llega a cumplir.
A veces, porque la convivencia de la pareja resulta frustrante (para uno o para los dos). Discusiones permanentes, falta de diálogo, incomprensión, gritos y hasta violencia física, emocional, psíquica, etc. son la expresión de la dificultad para estar juntos.

Otras veces, surgen diferencias inconciliables respecto de la crianza de los hijos o la relación de alguno de los esposos con la familia del otro resulta agobiante.
En algunos casos, simplemente, la relación queda invadida por el hastío, que viene solo o con la fantasía y la necesidad -o, directamente, con la presencia real- de un tercero o tercera.

¿Qué es un buen divorcio? Acaso asumir que fracasamos en un proyecto que iniciamos para toda la vida... Quizá permitirnos vivir un gran dolor, sabiendo que -de esa forma- nos ganamos el derecho a un nuevo gran amor...

En un buen divorcio, las dos partes pierden y hasta saben que pierden. Pero un buen divorcio no es una situación de "ganar-ganar", como se dice en el ámbito de la negociación y de la mediación. Un buen divorcio es, en todo caso, una situación de compartir las pérdidas.

Muchos no pueden aceptar, al comienzo, un buen divorcio. Necesitan que el otro pierda más, por despecho o por venganza o por competencia. Algunos no pueden aceptar siquiera la idea del divorcio y pretenden que esa promesa inicial se mantenga inalterable para toda la vida, cueste lo que cueste. Aun si eso significara quitar la libertad y la alegría al otro.

Cómo armar un buen divorcio
El divorcio es un proceso que comienza, se desarrolla y termina. Sí, aunque para quienes estén viviendo un divorcio complicado parezca imposible, sepan que... ¡el divorcio, alguna vez, termina!
Durante el proceso, muchas veces, es necesario tomar recaudos especiales para proteger el patrimonio y el futuro propio y/o de los hijos. Y cuanto antes se adopten las medidas de protección, menos riesgo existirá de que alguno de los cónyuges sufra un daño irreparable. Porque, si uno de los dos se endeuda fraudulentamente o trata de ocultar su patrimonio a través de sociedades o de actos simulados, luego va a ser muy complicado el proceso de recomposición del patrimonio y de la relación personal. A veces, llega a ser tan irreversible como cuando alguno de ellos se apropia de los hijos o cuando uno ejerce violencia contra el otro.


Entonces, ni inseguridad y blandura en la defensa de lo propio ni arbitraria sensación de impunidad frente al otro. En el camino del medio de esas dos conductas extremas se hallan las claves para transitar un buen divorcio.

Dr. Leonardo J. Glikin Abogado-Consultor Planificación en Familia y Empresa Director de BuenDivorcio

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