Planificación Patrimonial


La crisis matrimonial se manifiesta en situaciones de desencuentro personal, sentimientos quizá contradictorios, indefiniciones, dificultad en el diálogo y, muchas veces, acusaciones cruzadas, sensaciones de despecho y abandono, confusión, culpa…

Como si no fuera suficiente, en ese preciso momento de crisis se plantean las cuestiones ligadas al dinero y al patrimonio: la decisión respecto del destino de los bienes y su reparto, atribución del hogar conyugal, la fijación de una cuota de alimentos a favor de los hijos y, eventualmente, a favor de alguno de los cónyuges.

Es decir que, en un momento de máxima dificultad para el diálogo y la comprensión mutua, hay que enfrentar más cuestiones materiales de las que, probablemente, se haya discutido a lo largo de toda la vida en pareja.

¿Qué hacer, entonces? ¿Encaramos todos los problemas al mismo tiempo con el riesgo de que la más mínima chispa eche toda negociación a perder? ¿O tratamos de generar acuerdos parciales que vayan permitiendo desarmar los mecanismos de la pareja de la mejor manera posible?

Desde ya, no hay dos crisis ni dos divorcios iguales. Lo que es seguro es que, en cada caso, es necesario priorizar aquello que pueda brindar la mejor calidad de vida a las dos partes.

Para lograrlo, es necesaria una mirada interdisciplinaria, ya que la crisis matrimonial no se agota en la aplicación de la ley sino que requiere utilizar los principios de la Planificación Patrimonial y Financiera para la mejor resolución de situaciones materiales complejas. Hacia una mejor calidad de vida, también, en los momentos difíciles.

Empresa & Familia